Fiesta de Interés Turístico Regional
Según la memoria histórica que conservan los lugareños, la fiesta de “La Enramá” data de hace unos 140 años atrás, teniendo en sus orígenes, según parece, una cierta relación con cultos de carácter regenerativo, propios de comunidades endogámicas opuestas a que cualquiera de sus miembros busque vínculos maritales fuera de su clan o tribu. La fiesta se realiza en período estival, alrededor del día 24 de agosto, día en que se conmemora a San Bartolomé 34 o San Bertol.

Consiste “La Enramá” en un emparejamiento temporal de mozos y mozas solteros del pueblo, a fin de facilitar futuros noviazgos. La fiesta comienza el jueves antes, con el ritual del sorteo de dichos mozos y una vez que las mozas ya están todas en sus casas (éstas no pueden asistir al sorteo). Se tienen preparadas unas bolsas con los nombres de los mozos y de las mozas por separado. Desde el Torreón, los “cantaores” comienzan a sacar las papeletas con los nombres, produciéndose ya los emparejamientos, que posteriormente se harán públicos. Estos nuevos novios lo son ya formalmente a todos los efectos.

Preparativos con juncos y flores silvestres
A partir de aquí, viernes y sábado, comienzan los preparativos, en donde las mozas confeccionan unos preciosos ramilletes a partir de juncos y flores silvestres entrelazadas y atadas con un lazo de seda blanco.

El día de San Bertol, domingo, comienza la ronda. Los mozos, ataviados con su chaqueta, recorren las calles del pueblo acompañados por el tamborilero en busca de su pareja en suerte. En la misma puerta de la pareja, la moza le coloca en la solapa de la chaqueta del novio el consiguiente ramo, cumpliendo así el ritual. Los novios son recibidos con aplausos y vítores. Así sucesivamente, se recogen a todas las parejas del pueblo, finalizando todos en la plaza del pueblo.

Ritual 'La jota del Arco'
Una vez que todos han recogido a su pareja, comienza la denominada ”Jota del Arco”, que consiste en hacer un arco con los brazos de las parejas, pasando por debajo de ellos una tras otra, así hasta dar la vuelta completa a la iglesia. Terminada la vuelta, comienza la verbena popular, en donde cada pareja tiene la obligación de iniciarla con un baile. Después, el mozo invita a la novia a sangría, y es en ese momento donde la pareja decide si continúan o no con su noviazgo.

Y así finaliza esta fiesta, con renombre y tradición en toda la comarca. A través de esta fiesta, algunos participantes han llegado a contraer posteriormente matrimonio.