Breve Historia


Las Hurdes ha recorrido un largo y no siempre cómodo camino a lo largo del tiempo en su configuración histórica. La comarca de Las Hurdes fue habitada ya en época neolítica, más concretamente en la Edad del Bronce y del Hierro como atestiguan diversos utensilios encontrados en cuevas y abrigos de estas amplias serranías, donde no faltan interesantes ejemplos de pinturas rupestres y, sobre todo, una amplia y bella variedad de petroglifos (grabados realizados en rocas) localizados y señalizados para disfrute del visitante.
Dólmenes, estelas, castros prerromanos y la aparición de restos de época romana nos confirman la existencia de asentamientos humanos por sierras y valles hurdanos en casi todas las secuencias históricas desde el Calcolítico hasta el fin de la dominación romana en la Lusitania extremeña.
Durante la Edad Media la ocupación árabe de la Península Ibérica traería a la comarca de Las Hurdes el asentamiento de contingentes musulmanes que durante siglos dejaron su huella en la agricultura y tradiciones hurdanas. La llegada de las tropas cristianas del Reino de León, especialmente de la Orden Militar de Santiago, supuso para estas alquerías un movimiento repoblador importante y una división territorial que permanecería inalterable durante siglos.
En el siglo XIII Alfonso X el Sabio donaría estas tierras a su hijo Don Fernando de la Cerda, pasando a la muerte de éste al Infante Don Pedro de Castilla. De esta forma el control de la dehesa de “Las Jurdes” fue a parar a la villa salmantina (extremeña hasta 1833) de La Alberca, a la que perteneció durante cinco siglos. El siglo XIX traería en 1810 una nueva división administrativa a España durante la dominación francesa, que hizo que Las Hurdes pasara a depender de Salamanca, hasta que en 1833 pasara a formar parte definitivamente de Extremadura.
El siglo XX supuso para Las Hurdes pasar del olvido secular en el que se encontraban estas tierras, a unas décadas donde la atención administrativa regional, la laboriosidad del pueblo hurdano y la iniciativa de sus municipios la han convertido en un ejemplo de superación social y económica. Entre los hechos acaecidos en el siglo XX, y que forman parte de la historia hurdana, se encuentran las visitas reales de Alfonso XIII y Juan Carlos I, que ayudaron a impulsar la recuperación de la comarca.

Tradiciones


Tiene la fortuna la Mancomunidad de Municipios de Las Hurdes de poder ofrecer a quienes se acercan a ella para disfrutar unos días de descanso la posibilidad de conocer un buen número de festejos populares algunos de ellos nacidos hace siglos y que la tradición ha preservado hasta nuestros días, sumándose estos a otros surgidos décadas atrás y que nacieron fruto de las inquietudes culturales de jóvenes y mayores, que tras lograr calar entre los lugareños, hoy forman parte del calendario festivo hurdano con un atractivo especial que crece año tras año.
Todas las estaciones del año Las Hurdes tiene alguna fiesta importante y atractiva que celebrar, festejo y celebración que hace cordialmente extensivo a los visitantes; así fue antaño y así continúa siendo en la actualidad, lógico en una tierra donde la amabilidad y la hospitalidad de sus gentes es una constante secular.

Buñuel y las Hurdes


Flaco favor hizo a Las Hurdes en 1933 Luis Buñuel al filmar su “Tierra sin pan” con un intento artístico de denuncia cinematográfica y social, distorsionando para ello la vida cotidiana de sus habitantes y dando una visión irreal de esta comarca y sus gentes contribuyendo paradójicamente a una leyenda negra de Las Hurdes que ha costado muchos años cambiar y erradicar a las generaciones de hurdanos posteriores y que, por fortuna, se ha logrado.
Ya quedaron atrás historias y leyendas tan poco veraces como injustas acerca de estas tierras y sus gentes, historias y creencias que son las antípodas de una realidad comarcal hurdana que todo aquel que se acerca y disfruta de sus gentes, sus paisajes, su gastronomía y su increíble riqueza natural, ve y comprueba que esta paraíso extremeño es único y digno de conservar para admiración de todos.